viernes, 15 de mayo de 2015

SANIDAD DESNUTRIDA- Técnicos y Diplomados. por Lucía Martínez

http://www.dimequecomes.com/2015/05/yosoydsp-yosoytsd-yosoydn.html

Párrafo hacia el colegio de Nutricionistas (TSD: Técnico Superior en Dietética y DN: dietista nutricionista):

El "problema" que tenéis con los TSD, hacéroslo mirar. Se llama "complejo", creo. Sabemos que las competencias son muy, muy parecidas. Pero no es culpa de los TSD. Luchad por igualar para arriba, no para abajo. Luchad por más competencias para vosotros (¿nosotros?) no por hundirlos a ellos ni porque desaparezcan. Que aunque se extinga el título, los TSD vamos a estar ahí hasta que se jubile el último, ¡¡qué no ganáis nada!!.

La realidad es que la mayoría de TSD podemos plantar cara sin mayor problema a un DN en lo laboral, porque estamos (en general) muy bien formados, de hecho en la práctica mejor que muchos DN recién egresados. Y porque la formación universitaria en NHyD es bastante mala (en general, de nuevo) y a la hora de la verdad no hay tanta diferencia en conocimientos y habilidades. Os puede joder en el alma, pero la realidad es esta.

Se contratan técnicos, no porque sean más baratos, si no porque sacan el trabajo IGUAL en la mayoría de casos. Que las empresas no son tontas, la administración tampoco, no van a pagar una miseria menos por alguien que no puede hacer el trabajo o que lo hace mal. Asumidlo, los TSD valen, controlan, curran bien.

Si os queréis distanciar de ellos, luchad por vuestra (¿nuestra?) excelencia, exigid mejor formación, pedid cambios legislativos pero que os "suban" a vosotros, no que nos anulen a nosotros. Y yo lo apoyaré. Pero mientras la lucha sea dar mensajes sesgados sobre los TSD ("necesitan supervisión" majos, leeros las competencias de autonomía del RD y llorad), ignorarlos, desprestigiarlos, mandarles cartas certificadas de intrusismo y no apoyar una manifestación nacional porque no queréis haceros la foto con ellos, mientras eso pase yo os seguiré llamando poco elegantes. Porque me da vergüenza ajena.

Los DN no sois (¿somos?) así. No permitais que lo sean vuestras instituciones.

jueves, 14 de mayo de 2015

La dieta no es sólo lo que comemos


Ilustración: RAÚL ARIAS
Ilustración: RAÚL ARIAS



La salud y la enfermedad han sido preocupación constante del ser humano a través del tiempo y el espacio. La historia nos revela que, en un principio, el mantenimiento de la salud y la recuperación de la enfermedad era un atributo de los dioses. Con el tiempo, cada cultura desarrolló sus propios intermediarios (ej., druidas, brujos, hechiceros, chamanes) entre los dioses y los pacientes, proporcionando remedios que unían la espiritualidad, la magia con la física y la química. Hoy en día, la medicina que predomina es la química y como parte de esa química está la nutrición.
Probablemente no haya habido ningún momento en la historia en el que se haya hablado más, a nivel popular, de la relación entre nutrición y salud. Esto ha dado lugar a cantidad de mitos nutricionales y soluciones milagrosas que rivalizan en atrevimiento, pero quizá no en efectividad, a las de los magos y brujos de antaño. Las dietas milagrosas no son, por lo tanto, un producto del siglo XXI. De hecho, tuvieron un auge en la segunda mitad del siglo XIX y muchas de las dietas propuestas hoy en día no son más que regurgitaciones de las que hace varias generaciones ya captaron la atención de nuestros antepasados. En resumen, siempre ha habido dietas milagrosas, y consecuentemente, nunca las ha habido, ya que ninguna ha sobrevivido la prueba del tiempo, y al igual que las modas, las dietas aparecen, desaparecen, y vuelven a aparecer cuando ya nadie se acuerda de sus reencarnaciones anteriores.
Paradójicamente, este fenómeno de las dietas milagrosas y el mantenimiento de ciertos mitos ha ocurrido en el contexto de grandes avances en la investigación relacionada con la salud y, lamentablemente, en algunos casos, debido precisamente a que algunas de esas investigaciones han ido temporalmente por el camino equivocado o debido al aprovechamiento equivocado e indebido por parte de algunos charlatanes de dichos avances científicos.
La realidad es que las recomendaciones nutricionales que las sociedades médicas proponen hoy en día para el mantenimiento de la salud no difieren sustancialmente de aquellas que hace milenios propusieron los padres de la medicina moderna, bien sea en Egipto, en la India, en la China o en el Mediterráneo. Además, hemos de tener siempre presente que la nutrición es un componente más de la vida saludable. Por ello, hemos de tener presente e implementar el significado etimológico de la palabra dieta que connota estilo de vida. En relación a la nutrición, estas investigaciones de las que hablaba han venido a corroborar muchas de las tradiciones populares, al demostrar que no solamente es importante lo que comemos y cuánto comemos, sino también, cómo, cuándo, dónde y con quién lo hacemos.
Si tuviera que definir qué hay realmente nuevo bajo el sol en lo que se refiere a la nutrición y la salud, me inclinaría primero por la transición del empirismo al conocimiento de los mecanismos por los cuales determinados alimentos favorecen más o menos a nuestra salud, y segundo, la capacidad cada vez más cercana y real de predecir qué alimentos y en qué proporción son los que van a ser más efectivos en cada uno de nosotros. Es decir, la personalización basada en el genoma y que en el futuro implicará también conocimientos relacionados con la epigenética y la microbiota, entre otros. Mientras esperamos a que estas novedades alcancen la madurez y solidez para que sean parte de nuestra vida diaria, tomemos las riendas responsablemente de nuestra propia salud. Seamos conscientes mediante la observación de aquellos alimentos o hábitos que nos hacen sentir mejor o peor, potenciemos los primeros y limitemos los segundos y no adoptemos cambios bruscos sin consultar con los profesionales de la salud. Con respecto a ese segmento cada vez más grande de la población, que se preocupa por el aumento de peso, recordemos que éste no ocurre por accidente, sino que lo trabajamos día a día, así que utilizar la balanza frecuentemente puede ser la mejor arma preventiva y un buen incentivo para corregir nuestras desviaciones antes de que sea demasiado tarde.

*José María Ordovás es director del laboratorio de Nutrición y Genómica del USDA-Human Nutrition Research Center on Aging de la Universidad de Tufts (EEUU), profesor de Nutrición y Genética, director científico del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Alimentación (IMDEA) e investigador colaborador senior en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (Madrid).

domingo, 10 de mayo de 2015

Presentación

Hola amigos,

Hoy decidí crear este blog para poder estar en contacto con todos aquellos interesados en la salud y más concretamente en la alimentación, algo crucial en nuestras vidas desde el primer momento y que, si ponemos un poco de nuestra parte, podemos conseguir que sea una herramienta útil para mantenernos jóvenes y activos siempre.

Como dietista voy a tratar de ayudar a quienes estén dispuestos a aprender a comer y a hacer de ello una forma de vida. El objetivo final es que cada uno de vosotros sepáis valorar los alimentos que el mercado ofrece y aprendáis a usarlos en su oportuna ocasión. No hay dietas milagrosas ni productos mágicos, por ello necesitáis que una profesional os ayude en el proceso y os guíe para mejorar. El camino no ha hecho más que empezar...¿ te apuntas ?

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